Bueno, pues otro giro inesperado de los acontecimientos. Ahora parece ser que la cesárea se ha programado para mañana. Víctor ha esquivado la “inocentada” pero todavía no ha dicho su última palabra (o primera, según se mire, jejeje). Bueno, que el niño nos tiene algo mareados, ea!! Me voy al hospital, a ver si esta es la “refinitiva”.